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La chica en el bar - raftapp

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La chica en el bar

Roger Casado Roger Casado | 6 min read
2 years ago

La chica se balanceaba hacia delante apoyando el pie izquierdo
sobre el tubo metálico que estaba pegado en la parte baja
del mostrador y que se suspendía como a un pie del suelo.
Cada vez que tenía que cobrar una factura o servir una cerveza
o un trago, elaboraba la factura y la copia la introducía en una
espina de acero de aproximadamente 7 pulgadas que tenía la
punta fina como una aguja, ubicada encima del mostrador a la
izquierda, a la altura de su pecho; el original lo agarraba con
un gancho parecido a un clic y lo introducía en unos pequeños
cuadritos de madera ubicados por dentro del mostrador a su
derecha, a la altura de su boca, eran 45 cuadritos exactamente
la cantidad de mesas que habían en el local.

El bar de Hong Kong era, por lo general, igual a todos los que
había en ese lugar de Mong Kok, encontrándose algunos con
rara excepción, deforma y tamaño diferente. Letreros llamativos
en la fachada principal en cristal y aluminios multicolores,
anunciando el nombre de las cervezas de consumo y prestigio
mundial y su famoso happy hours (hora feliz), de dos por
uno a los clientes que acudían entre las 5:00 PM y las 9:00
PM. Una puerta de acero blanca con un circulito de cristal un
poquito más arriba del centro daba acceso al lugar. Dentro,
un aire frío, pesado y contaminado por el cigarrillo volvía la
atmosfera insoportable para el no fumador. Unas cuarenta y
cinco mesitas de mármol negro con un tubo de hierro en el
centro con un círculo en la base que la sostenían, del mismo
color del mármol, igual cantidad de sillas horizontales y un
mueble colocado a todo lo largo y en la misma dirección, pero
del lado opuesto de las sillas, servían para colocar la bebida y
sentar a los visitantes.

El techo color negro, las paredes laterales multicolores, en los
laterales los letreros lumínicos a colores de cervezas le daban
un inverosímil aspecto sereno y sombrío al lugar. El piso de
mármol verde negruzco, que lo hacía ver totalmente negro por
la noche, le daba al lugar un aspecto aparentemente discreto y
conservador para el tipo de negocio.

El local no tenía más de 15 metros lineales, los primeros 8
metros desde la entrada son anchos, de aproximadamente 4
metros, desde ahí y justo donde comenzaba el mostrador se
estrechaba hasta quedar reducido prácticamente a 1.75 metros
cuadrados; al fondo una puerta corrediza de metal servía para
introducir las mercancías y sacar los desperdicios. Al lado
derecho, desde la entrada, a una pequeña cocina donde
se preparaba comida rápida, al lado izquierdo dos puertas que
indicaban los baños de hombres y mujeres, ninguno de los
cuáles tenían más de 1.5 metros por 2.0 metros de ancho; la
cocina por igual.

El mostrador era semi-circular. En la entrada del lugar
había una línea recta que terminaba en una pequeña puerta
de madera a la altura del ombligo que permitía acceso a los
dependientes ubicados dentro, donde estaban las bebidas y los
frizer conteniendo las cervezas y la materia prima para preparar
la comida rápida. Estaba formado por paneles plásticos de
color blanco, un tubo de aluminio con la base levantada del
suelo que servía para poner los pies al que se sentaba en los
taburetes y también para que la chica que servía los tragos y
elaboraba la factura, se apoyará para balancearse hacia dentro
y alcanzar lo que necesitaba con más facilidad.

Un mostrador plano del mismo color de la base hacía del
mismo un lugar diferente para el que quería sentarse en uno
de sus 8 banquitos de acero inoxidable, con base y sentadera
circular color negro, ideal para tomarse un trago directamente
servido desde detrás de la barra. Desde ahí se podían contemplar
las diferentes bebidas internacionales que adornaban la vitrina
de cristal con ribetes de madera de color blanco incrustadas en
la pared del lado interior de la barra.

Dos pantallas gigantes, una colocada de frente a la entrada
colgando en dirección de’la cabeza del mostrador a unos
7 pies del piso, otra pegada en la misma pared izquierda
de la entrada, ambas aproximadamente tres por tres metros
cuadrados y dos televisores de veinte pulgadas servían para
transmitir los videos de los artistas del momento o, a solicitud
de los parroquianos, podían sintonizarse para observar lo que
el sistema por cable o la televisión local transmitían, aunque
por lo general nadie solfa pedir nada. La televisión por cable
pasaba como primicias peliculas y partidos deportivos que ya
habían transmitido hacia algún tiempo.

Los visitantes iban llegando a medida que avanzaban las
horas, por lo general eran varones, raramente acompañados
de una chica, casi siempre estaban con un cigarro encendido,
sino inmediatamente lo encendían, pedían por lo general una
cerveza de producción local y se ponían a jugar con un vasito
plástico y varios dados. Entre el juego, el cigarrillo, la cerveza y 
la conversación pasaban el rato.

El servicio era atendido por una dama y un caballero detrás
del mostrador, o uno solo por dos o tres chicos, los cuales se
ubicaban afuera llamando al transeúnte una o dos a la vez, e
inmediatamente entraba alguien le atendían con una amable
sonrisa, servían y facturaban lo que pedían. Después de las
7.00PM una chica de una casa cervecera se unía al equipo y
trataba de convencer al cliente para que cambiara de cerveza,
si no había seleccionado la de su representación. Luego de ser
atendido y estar consumiendo dentro del bar, la amabilidad
y la sonrisa de la chica desaparecían como por arte de magia,
aunque visitaba de rato en rato las mesas queriendo vaciar el
contenido de la botella en el vaso de un solo tirén.

Ese día era miércoles 31 de mayo y el negocio había estado
més flojo que de costumbre, quizds debidoa que el dia siguiente
era jueves laborable. Casi al cerrar a las 2:00 A.M, un solitario
transeúnte vestido de negro se detuvo a leer los letreros en la
parte frontal del local. A esa hora quedaba una de las chicas que 
había trabajado ese día, ya que la de la casa cervecera se había
ido más temprano. La chica al ver al transeúnte detenerse le
convenció de entrar. Dentro había una pareja que jugaba con
los dados y un caballero sentado detrás del mostrador. 

El transeúnte bajo la cabeza como quien no quiere que le
vean el rostro, entro y se sentó a la primera mesa que estaba a
la entrada del lado derecho, donde estaba colocada la línea de
asientos y pidió un trago de whisky solo, sin hielo y la cuenta.

La chica se dirigió al mostrador y ordené el trago. Mientras
elaboraba la factura, su cuerpo se inclino hacia delante, su pie
izquierdo se apoyo en la barra circular de acero que estaba en la
base exterior del mostrador. Al recibir el trago, tomo la factura
y colocó la original en los casilleros de madera empotrado en
la pared, la cual debía estar ahí, solo el breve tiempo en que ella
regresará con el dinero para liquidar la cuenta. Al girar hacia la
izquierda para ir a colocar la copia en su lugar, el pie izquierdo
Falseó y su cuerpo cayó de golpe sobre el mostrador, la punta
de acero donde se colocaban la copia de las facturas penetró
por debajo de su mandíbula, hasta el centro del globulo frontal.

Un fino hilo de sangre corrió por encima de las copias de
las facturas de la venta de esa noche, buscando el borde del
mostrador arrastrándose lentamente hasta el final del mismo,
hacia la puertecita de madera.



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